martes, 15 de noviembre de 2005

Soneto a la mala pata

Qué mala pata, marqués:
usted que non se arrodilla
è su frente nunca humilla
ni tan siquiera ante el Rey,

al fin lo tuvo que hacer
è plantarse de rodillas
ante la dura camilla
del galeno por su ley.

Falaz el destino es
è hasta al más fuerte destripa
atrapándole en su red

pues en artes de botica
face el lego acto de fe
de lo que el galeno dicta.


Tróvelo, señor marqués, con la primera quintilla.

2 comentarios:

  1. Un buen día a las tres
    fice visita al galeno
    se mostró muy cortés
    aunque díjome luego:
    ¡que mala pata marqués!

    Su mal precisa cirujía
    pero no se preocupe vuesa merced
    que lo fago con maestría
    para que ésta pueda torçer
    usted que non se arrodilla.

    Yo pensé: parece cosa sencilla
    é asi parecía suceder
    hasta que estás la camilla
    é llega al dolor a aparecer
    é su frente nunca humilla.

    Ahora como vos conozéis
    ya me estoy recuperando
    pero ni con la fuerza de la ley
    me hallará mi rodilla doblando
    ni tan siquiera ante el Rey.

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  2. No espera menos de usted
    el ínclito de Don Saulo:
    que se recupere bien
    de mal aquel trance iniciado
    un buen día a las tres.

    Non existe cobardía
    mayor que la del que fuye
    cual si fuera una jauría
    cuando el galeno descubre:
    Su mal precisa cirujía.

    Mas perdone mi osadía
    si le digo que al saberlo
    non parecióme aquel día
    que fuera a ser tan molesto.
    Yo pensé: "es cosa sencilla"

    Mas las cosas, como veis,
    aunque sean fruslerías
    cuando a un galeno tratéis
    contad con que se complican,
    como ya vos conozéis

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