Qué mala pata, marqués:
usted que non se arrodilla
è su frente nunca humilla
ni tan siquiera ante el Rey,
al fin lo tuvo que hacer
è plantarse de rodillas
ante la dura camilla
del galeno por su ley.
Falaz el destino es
è hasta al más fuerte destripa
atrapándole en su red
pues en artes de botica
face el lego acto de fe
de lo que el galeno dicta.
Tróvelo, señor marqués, con la primera quintilla.
Un buen día a las tres
ResponderEliminarfice visita al galeno
se mostró muy cortés
aunque díjome luego:
¡que mala pata marqués!
Su mal precisa cirujía
pero no se preocupe vuesa merced
que lo fago con maestría
para que ésta pueda torçer
usted que non se arrodilla.
Yo pensé: parece cosa sencilla
é asi parecía suceder
hasta que estás la camilla
é llega al dolor a aparecer
é su frente nunca humilla.
Ahora como vos conozéis
ya me estoy recuperando
pero ni con la fuerza de la ley
me hallará mi rodilla doblando
ni tan siquiera ante el Rey.
No espera menos de usted
ResponderEliminarel ínclito de Don Saulo:
que se recupere bien
de mal aquel trance iniciado
un buen día a las tres.
Non existe cobardía
mayor que la del que fuye
cual si fuera una jauría
cuando el galeno descubre:
Su mal precisa cirujía.
Mas perdone mi osadía
si le digo que al saberlo
non parecióme aquel día
que fuera a ser tan molesto.
Yo pensé: "es cosa sencilla"
Mas las cosas, como veis,
aunque sean fruslerías
cuando a un galeno tratéis
contad con que se complican,
como ya vos conozéis